Invertir en criptomonedas a través de CFDs

El comercio de divisas digitales ha supuesto una revolución en el campo del trading online, abriendo todavía más el abanico de posibilidades al alcance de cualquier inversor. Este nuevo mercado de monedas virtuales supuso un auténtico boom hace unos años, cuando el valor de su divisa más ilustre, el Bitcoin, se disparó logrando una gran popularidad y pillando totalmente desprevenidos a los reguladores. Precisamente, la principal diferencia de este mercado respecto al tradicional es que no está controlado -por ahora- por ninguna institución oficial.

Aun así, todavía está muy lejos de equipararse a los mercados tradicionales, como el de oro, Forex o a las acciones. De hecho, el desplome de valor que sufrieron criptomonedas como el Bitcoin el pasado año y la pronunciada volatilidad con la que cotizan ha generado cierto clima de desconfianza respecto a este mercado. Como alternativa, algunos bróker han comenzado a ofrecer a sus clientes la posibilidad de operar criptomonedas a través de CFDs o contratos por diferencia, de manera que dé igual si el precio sube o baja porque puedes adoptar cualquier posición operando a corto o largo. Además, es una opción que abarata los costes respecto a las plataformas de intercambio digital.

Operar con CFDs

Pero, ¿en qué consiste la operativa con CFDs? Lo primero que hay que entender es que cuando invertimos a través de contratos por diferencias en cualquier activo, ya sea acciones, materias primas, divisas, no lo poseemos físicamente sino que acordamos con el vendedor que ese activo subyacente va a subir o va a bajar de precio en un determinado periodo de tiempo. Si la tendencia coincide con la que el trader ha elegido en el contrato, obtendrá un beneficio mientras que si el mercado ha ido en contra, obtendrá pérdidas.

En el caso concreto de las criptomonedas, los contratos CFD permiten emparejarlas con otras monedas, como en el mercado de divisas. Los traders podrán así especular sobre la subida o la caída de estos activos sin necesidad de poseerlos. Al fin y al cabo, se trata de un contrato entre dos partes, el trader y el bróker, que en la fecha de vencimiento del mismo intercambian la diferencia entre el precio de la criptodivisa al inicio de la firma y el precio final.

Operar criptomonedas  a través de CFDs también tiene la ventaja de que puedes hacerlo con apalancamiento, que podrá ser más o menos elevado dependiendo de si eres un trader profesional o minorista. Esto significa que el trader no necesita un capital muy alto para comenzar a operar sino que podrá hacerlo con tan solo un porcentaje del valor total de la posición.

En este sentido, el pasado verano ESMA (Autoridad Europea de Valores y Mercados) aprobó una nueva regulación apalancamiento en CFDs estableciendo unos niveles máximos para garantizar que los clientes minoristas no pierden más de lo que invierten.

Otro punto a favor es que se puede operar durante las 24 horas del día los siete días de la semana. Además, aporta mayor seguridad que al operar directamente con criptodivisas si utilizamos un bróker regulado y profesional.

Actualmente existen al menos un centenar de criptomonedas cuya capitalización total supera los 140.000 millones de dólares, según Coinmarketcap.com. Las más valiosas son el Bitcoin, que supera los 70.000 millones de dólares, el Ethereum y el XRP, ambos por encima de los 10.000 millones de dólares.

Según refleja el Informe sobre Criptomercados y Blockchain del Observatorio de Digitalización Financiera (ODF) el número de criptomonedas aumentó un 55% el pasado año, pese a que el valor total se redujo notablemente, un 80% tras sufrir un duro desplome.

Vía: Criptolog

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